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OCTUBRE 2022
Lo que el banco analiza antes de conceder una hipoteca a un cliente
FUENTE: ElPaís
La regla básica para que el banco conceda una hipoteca es sencilla: el futuro propietario debe demostrar ante la entidad bancaria que será capaz de devolver el préstamo. Un precepto que en la práctica se materializa en forma de estudio pormenorizado de la salud financiera del solicitante. Así se garantiza, según José Luis Martínez, portavoz de la Asociación Española de Banca (AEB), el éxito de la operación a largo plazo. “La prioridad de los bancos es conceder préstamos de forma responsable y transparente, con el doble objetivo final de dar el mejor servicio al cliente y también protegerlo”, argumenta.

Este proceso está respaldado por la Ley de Contratos de Crédito Inmobiliario de 2019, que contempla que la evaluación tendrá en cuenta factores como “la situación de empleo, los ingresos presentes, los previsibles durante la vida del préstamo, los activos en propiedad, el ahorro, los gastos fijos y los compromisos ya asumidos [como préstamos o hipotecas previas]”, entre otros.

Estos son los factores más valorados al solicitar una hipoteca

Nivel de ingresos. El solicitante de la hipoteca debe generar unos ingresos que le permitan asumir una cuota que idealmente no supere el 30% de su sueldo mensual, con el objetivo de que pueda hacer frente al pago periódico sin dificultades. Para un salario neto de 1.500 euros, por ejemplo, el pago mensual debería rondar los 450 euros. En ocasiones, afirma Simone Colombelli, director de Hipotecas de iAhorro, se puede llegar al 35% o el 40%, especialmente si no se tienen otras cargas económicas.

Estabilidad laboral. El tipo de contrato y la antigüedad en la empresa en el momento de solicitar la hipoteca también influyen en la decisión. Un profesional con contrato indefinido ofrece al banco mayores garantías que uno con contrato temporal. Cuanto más tiempo se lleve en la misma empresa, además, más posibilidades se tiene de acceder al préstamo. Colombelli explica que no existe un baremo común para los bancos sobre la antigüedad en un puesto, aunque, como mínimo, se pide que haya pasado el periodo de prueba: “Lógicamente, cuanto mayor sea, más alta será la probabilidad de que se le conceda la hipoteca, pero las condiciones no variarán en función de la estabilidad laboral, a no ser que sea un perfil muy joven o con un trabajo temporal”, apunta este experto.

Ahorros. El futuro comprador debe contar con un ahorro de al menos un 20% del precio de tasación del inmueble, puesto que las entidades bancarias conceden financiación, como máximo, de hasta el 80% del valor de la vivienda. A ese porcentaje habrá que añadir un 10% adicional para otros desembolsos asociados a la compra, como los gastos de tasación y los impuestos.

Historial de crédito. La entidad bancaria tendrá en cuenta si el solicitante está amortizando (pagando) otros préstamos. En caso de que así sea, el nivel de endeudamiento personal previo —el conjunto de préstamos que aún está pagando— no debe superar el 40% de los ingresos anuales que genera, señalan los expertos. También tomará en consideración cómo cumplió con sus obligaciones con préstamos en el pasado, especialmente si los amortizó según los plazos acordados, algo que multiplicará las posibilidades de acceder a la hipoteca.

Edad y situación personal. Las entidades bancarias proponen, de manera general, que el solicitante no supere los 75 años de edad al término de la operación, aunque cada entidad bancaria establece sus límites. Para una hipoteca a 30 años, será más fácil si el futuro propietario no supera los 40 o 45 años de edad. Según Leyre López, analista de la Asociación Española de Hipotecas (AEH), la razón está en que a partir de la jubilación los ingresos regulares del solicitante serán previsiblemente inferiores respecto a los del momento de la solicitud, lo que pone en riesgo la operación.
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