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El atasco de las licencias de obra encarece la vivienda nueva
La demora de los ayuntamientos provoca alzas de hasta el 2%, según los promotores

La Administración está cobrando un papel protagonista en el crecimiento inmobiliario. El sector de la construcción denuncia que la demora en la concesión de licencias de obras se ha duplicado en los últimos meses en algunas ciudades, lo que está condicionando los planes financieros de las promotoras y, en consecuencia, incentivando el incremento del precios de los nuevos inmuebles.

Según la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid (Asprima) en Barcelona se tarda, aproximadamente, doce meses en tramitar una licencia de obra. En Madrid, la media está en nueve meses. Y en Valencia se alarga hasta los 19. Las empresas del sector defienden que estos plazos amplios les están obligando a refinanciar sus proyectos, lo que perjudica en última instancia al cliente final. «A partir de los nueve meses de retraso en la concesión de una licencia, el precio de la vivienda empieza a encarecerse. El impacto puede llegar a ser de hasta 7.000 euros por inmueble», explica Daniel Cuervo, secretario general de APCEspaña y director gerente de Asprima.

La situación es especialmente delicada en Madrid y Barcelona, que llevan una marcha más que el resto de España y acumulan varios trimestres con incrementos de precios de dos dígitos, tanto de la compraventa como del alquiler. Repuntes que incluso se extienden ya a la periferia. Como consecuencia, la oferta de inmuebles empieza a escasear. Según un informe publicado recientemente por Sociedad de Tasación, si la demanda mantiene los niveles actuales, el «stock» de casas nuevas se agotará en poco más de un año en estas ciudades.


El anterior ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, instó a ambos ayuntamientos a impulsar las promociones de vivienda social para aliviar estas tensiones. La solución de Barcelona ha sido obligar a que los promotores destinen el 30% de sus proyectos a este fin. Una medida que condiciona aún más la concesión de licencias.

Hay varios factores que explican la situación. Para empezar, la abrupta recuperación de la construcción, que cerró el año pasado con 80.000 visados de obra nueva, ha pillado a contrapié a ayuntamientos justos de personal. A ello se une la desconfianza que sigue despertando la promoción, que todavía arrastra un lastre de casi 500.000 casas vacías en toda España. «En determinadas ciudades el ‘stock’ ya se ha digerido. La construcción ha crecido, pero todavía es casi una décima de lo que era en la época de la burbuja», defiende Cuervo.

La asociación de promotores destaca en este sentido que los retrasos de la Administración no solo se están produciendo en la construcción, sino también en la rehabilitación, donde hay demoras de hasta 18 meses.
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